miércoles, 6 de septiembre de 2017

Viaje De Placer....?



Mary no estaba tranquila, pero lo disimulaba muy bien. Sus ojos brillaban, mientras miraba atentamente a su alrededor, con algo de inquietud. Algunos de sus compañeros tenían el mismo brillo en sus ojos.

Riendo por momentos, y con algo de recelo, permitió sin demasiados problemas que la sujetaran con aquellos correajes tan extraños que no había visto nunca. Miró a sus familiares, que aún estaban cerca, y no pudo ver en ellos cara de preocupación. Quizá un poco en la mirada de su hermano pequeño. Prefirió no darle importancia, por ahora.

A la voz del encargado, dos individuos con extraños trajes, la tomaron en volandas, para situarla en su sitio.

Jovialmente, y con gran sonrisa, comprobó que no era la única.

Se había formado una fila, donde todos iban sujetos de la misma forma, y portados por aquellos tipos tan extraños, con sus trajes tan raros.

Primero los sentaron a todos, y después los inmovilizaron en una especie de asientos como los de los dentistas, usando para ello los correajes que les habían colocado.

Era como un ritual, los asientos estaban perfectamente alineados, y las luces parpadeaban con un ritmo repetitivo, a la vez que aquellos sonidos extraños, que no se sabía si eran producidos por trompetas de ángeles, o trombones del demonio. Algunos, incluso, trataron de canturrear lo que estaban oyendo. En aquel momento, Mary se temió lo peor. Ya no sonreía.

Todos se quedaron mudos de la impresión, cuando de pronto, aquello empezó a moverse, cada vez más rápido, y más y más. El sonido se convirtió en una especie de vibración que les hacía estremecer, y la velocidad les paralizaba los músculos y nos dejaba ver con claridad. Mary llegó a pensar que estaban alcanzando la velocidad de la luz.

Chillaban y gritaban, al unísono, con cada sacudida, y al cabo de unos minutos ya no tenían conciencia de donde estaban. Posiblemente, todos pensaron lo mismo, al mismo tiempo, que de allí no saldrían con vida, que habían sido seleccionados para ser eliminados. A lo lejos se veían las estrellas, las galaxias, las nebulosas, y al fondo, mucho más allá, la oscuridad, la nada.


A la voz del encargado, bajando la velocidad de forma gradual, la atracción se detuvo, a los tres minutos justos, para albergar nuevos clientes. Mary y sus compañeros salieron en fila, les quitaron las protecciones, y fueron a la zona donde esperan los familiares para recogerlos. Algunos todavía tenían el miedo dibujado en su cara. Los familiares, reían y comentaban lo bien que se lo habían pasado sus niños en aquella nueva atracción, tan machacadamente anunciada en algunos medios. Y Mary, después de observar la mirada, aún perdida, de algunos de sus compañeros, pensó…- qué pardillos somos, no sé por qué nos preocupamos tanto, si nunca pasa nada.

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